SiomeLand

Boludo Alegre

jueves

Hay que parar la delantera

Anoche, no solo Argentina clasificó para el mundial 2010, sino que el jugador mas grande de todos los tiempos (y a partir de ahora el creador mas groso de niks para el MSN)se subió a la misma patineta que supo usar para entrar al estudio de "Tribuna caliente" (mítico programa deportivo de los 90).
Al grito de "que la chupen" o "vos la tenes adentro" dejo perplejos a los periodistas, blanco ellos, de los deseos peteros del 10 post victoria y clasificación. Unos reclamaban autocrítica para toda la AFA (como si ellos no necesitaran de el mismo ejercicio)y mesura al DT que no paraba de exigir que se la sigan chupando fiel a su estilo de barrilete cósmico.
Que el fútbol es un negocio se sabe hace bastante y se lo dice hace poco, como si recien nos despertáramos y nos encontramos con que la mística y el potrero no tubieran el pasto por las nubes y los cráteres intransitables del abandono.
La curiosidad asomó pasadas las 0 del jueves en la retro pantalla de Volver (el primer canal que va a desparecer con la ley de medios K según uno de sus spots). Una película al parecer bastante dificil de conseguir cuyo título "Hay que parar la delantera" hace honor al género picaresco del cine nacional del cual parece formar parte al mismo tiempo que se despega. Lo consigue a base de gags impecables, parodias extraordinarias y de una crítica feroz a la vez que sutil al mundo del fútbol. Aparecen botineras, periodistas panqueques, jugadores enfiestados, tácticas y contra tácticas psicólogos para los jugadores y fue realizada y estrenada en el año 77 con la "euforia" pre mundialista" Lo bueno, y a diferencia de "La fiesta de todos" de Sergio Renán, aprovecha el espacio para meter algún palo a los milicos.
Para quien pueda conseguirla se encontrará con una auténtica joya del cine nacional con preciosas chicas de época, realizada en escenarios naturales y podrá disfrutar de 90 minutos de atinado delirio.

Solo para entendidos, los demas que la sigan chupando...

  • astronauta perdido